El alargamiento de extremidades, trata las discrepancias de longitud de extremidades superiores e inferiores, lograr un adecuado tratamiento de manera oportuna, evita secuelas irreversibles como la artrosis.

El estudio de las discrepancias se realiza con un Eje mecánico, el cual entrega la información de cuál es el segmento óseo comprometido y cuál es el largo total a corregir.

Menos de 10 mm de discrepancia se ha demostrado que no tiene influencia sobre la mecánica de la marcha ni de las articulaciones.  Más de 10 mm produce una alteración en las cargas articulares, rangos de movimiento articular, compensaciones musculares, compensaciones de columna (escoliosis compensatoria), entre otras, que producen secuelas a largo plazo.

Los métodos de tratamiento existentes son conservadores y quirúrgicos.

El concepto de discrepancias de extremidades en pacientes pediátricos difiere completamente del concepto del adulto.

El esqueleto inmaduro que presenta una discrepancia antes de su madurez, probablemente presenta alguna alteración de crecimiento en sus fisis, ya sea de origen adquirido (infección, trauma) o congénito.

Esta discrepancia irá en aumento progresivamente hasta que el esqueleto llegue a su madurez. Por esta razón, la decisión de tratamiento en un niño está dada por la discrepancia calculada a la madurez, no la presente en el momento de la consulta.

Opciones de tratamiento Antes de ofrecer una cirugía, se deben discutir con el paciente y/o familiares las opciones no quirúrgicas.  Estas incluyen plantillas, alzas en el zapato, prótesis, entre otras. Las Alzas son un excelente recurso para iniciar el tratamiento. Este se debe aplicar a un zapato antiguo que tenga el paciente (pero que un zapatero pueda modificar). Si el paciente refiere alivio de sus molestias usando este realce, se sabrá que un eventual alargamiento óseo será efectivo. Este realce externo es igual de efectivo que un alargamiento óseo en corregir, desde el punto de vista mecánico, las alteraciones articulares y corporales que produce la discrepancia. Por supuesto, usar un zapato con un realce externo tiene limitaciones: inestabilidad de la marcha (es usar un zapato con un taco en un lado), apariencia (motivo estético), social (bullying entre menores de edad), rigidez del zapato (ya que el realce provoca una absoluta rigidez en la estructura del zapato y puede producir molestias en el pie al caminar), deportivas, entre otras.Las opciones quirúrgicas deben separarse entre esqueleto maduro e inmaduro.
Comenzando con el esqueleto inmaduro, una opción es la epifisiodesis. Esta consiste en enlentecer el crecimiento de la extremidad larga para que, al finalizar el crecimiento, las extremidades sean de la misma longitud.

Esta es una cirugía poco invasiva, de bajo riesgo y con buen resultado cosmético. Sus limitaciones son una estatura final más baja y que su predictibilidad puede no ser 100% precisa.

Por esta razón, esta opción se ofrece en casos de niños que estén sobre el percentil 50 de estatura y cuya discrepancia calculada no sea mayor de 5 cm. Para lograr un resultado satisfactorio, se debe realizar un cálculo del momento en que se debe realizar esta cirugía durante el crecimiento del paciente, para que así se obtenga una igual longitud de extremidades en la madurez esquelética.

El alargamiento de extremidades es una opción tanto en esqueleto inmaduro y maduro. Esta se realiza a través de una osteotomía seguida de una distracción progresiva. El pronóstico de este procedimiento se basa, en gran parte, en la técnica quirúrgica: evitar la termonecrosis, respeto por el periostio, distracción a una velocidad y momento adecuados, exposición de superficies óseas sangrantes, entre otras. Entre los factores más importantes, encontramos que el respeto por el periostio es de los más importantes y, al dañarlo, sucede una disminución en la velocidad de consolidación
Respecto a la localización de la osteotomía, depende principalmente de la localización de la deformidad, del implante a utilizar y de las condiciones biológicas locales del hueso.  A pesar de que el hueso cortical diafisiario es más grueso que el metafisiario y de que la diáfisis tiene una menor área de consolidación, la consolidación se logra en ambas localizaciones con excelentes resultados. La decisión del lugar de la osteotomía debe guiarse por la localización del ápex de la deformidad y el tipo de implante que asegure una buena estabilidad ósea.
Además, osteotomías periarticulares están sujetas a fuerzas musculares deformantes, lo que las vuelve más inestables y difíciles de estabilizar.
Después de realizar la osteotomía, se debe iniciar la distracción ósea. Esta debe tener un periodo llamado de latencia. Este varia de 3 a 15 días dependiendo del tipo de hueso, condiciones locales del hueso, cuidado al realizar la osteotomía, eventual termonecrosis que haya sucedido durante la cirugía, patologías concomitantes, edad del paciente, entre otras cosas.

De promedio se considera que 10 días es un tiempo prudente. Después se comienza con la distracción que, habitualmente, es 1 mm al día, fraccionada en 4 (0,25 mm cada vez).  Esta velocidad variará dependiendo de varios factores, entre otros: aparición de síntomas neuropáticos, contracturas articulares, dolores musculares, síntomas vasculares y evolución del regenerado que se vaya observando en las radiografías del seguimiento, entre otros.

Se deben tomar radiografías cada dos semanas durante la fase de distracción y mensualmente durante la fase de consolidación. Para el seguimiento del regenerado, confirmar la alineación ósea y evaluar la aparición de fallas o aflojamiento de la instrumentación.El momento de retirar la instrumentación (en caso de un fijador externo), es cuando se ha logrado una consolidación en tres de cuatro corticales.

Fuente: Alargamiento de extremidades: actualización y revisión del tema. Rev chil ortop traumatol. 2015; 56(2):18-25